En la ampliación de Avenida Grecia hacia el oriente nos encontramos con un perfil de suelo que ningún informe previo había caracterizado bien: una mezcla de arcillas expansivas y bolsones de material granular típico del piedemonte cordillerano. El contratista necesitaba el dato de CBR en 72 horas para no perder la ventana de movimiento de tierras. Ahí el ensayo de CBR no es un trámite, es una herramienta de decisión. En Peñalolén, con pendientes que van del 3% al 15% en sectores como La Faena o Quilín Alto, el valor soporte del suelo define desde el espesor de la estructura del pavimento hasta la necesidad de estabilizar con cal o cemento. Trabajamos con la metodología NCh 326, que establece la relación entre la resistencia a la penetración y la densidad seca del material, un parámetro que en suelos residuales de la comuna varía enormemente entre la temporada seca y la húmeda. Para proyectos que requieren una caracterización más completa del perfil estratigráfico, complementamos con sondaje SPT en puntos críticos del trazado, sobre todo donde aparecen bloques erráticos arrastrados por antiguos flujos aluviales de la Quebrada de Macul.
El CBR de diseño no se elige de una tabla: se extrae del suelo específico bajo el eje del camino, compactado a la energía que exige la categoría de tránsito proyectada.
